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... Orlando como todo artista auténtico tiene un volcán, un fuego interior que lo consume y cuando pinta está en erupción, dominado por la emoción y el delirio, su pincel se convierte en su sexto dedo y deja la huella de su ansia estética y el dolor milenario de sus antepasados...

Federico Villegas Barrientos - 1995

... En esta muestra de figuras andinas, Arias hace una pequeña referencia a su natal Bolivia, a sus ancestros en una manera sencilla, de ópticas fragmentadas, teniendo como elemento principal la mujer, mujeres de caras ovaladas, de ojos rasgados en cuyas pieles el sol ha marcado su presencia .... Trabajadores que forjan una raza indoamericana que no desmaya ante la adversidad, ante el desprecio, la subestimación y la soledad en que este mundo les ha consignado.

Freddy Gutierrez Cano - 1997

...En la pintura de Arias hay halos místicos y misteriosos. Busca trascender la realidad, ir más allá de lo físico... nadie pasa impunemente ante una obra de Arias. Porque en ella hay poesía. Y dolor. Y un grito de tierras y aires, que va más allá de los andes.

Reinaldo Spitaletta - 1997

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...En la mayoría de estos trabajos de Orlando de estilo figurativo están las raíces de una raza aborigen que orgullosamente ostenta y no esconde como lo hacen la mayoría de los criollos que a la sombra y con maquillajes vanidosos, reniegan de los principios quedándose en el limbo de la mediocridad.

Que bueno fuera que se detuvieran en la obra de este pintor, en los rostros de piedra de los indígenas que nos miran con sus pequeñas tumbas de dolor indio, que parecen tallados por el cincel apocalíptico de un fantasma que reclama el paisaje que le arrancaron a su raza los fariseos, aventureros del becerro de oro.

Los rostros de los indígenas creados por Orlando llevan un silencio milenario que acusan en un grito interior de roca, donde la melancolía habla el lenguaje ofendido y maltratado en todas las formas por los advenedizos que asaltaron una raza llena de armonía.

Los indios no eran terratenientes, eran dueños de la sabiduría de la flora y del paisaje al cual se integraban naturalmente como corren los ríos por las llanuras, raza sabia en la botánica y en la medicina natural, desnudos, sin la invención de moralismos que arrojan pingues dividendos bajo los campanasos que asustan las palomas...

Federico Villegas Barrientos - 1998

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